sábado, 10 de febrero de 2007

En Granada y de la mano de fray Leopoldo de Alpandeire


Roma - Aeropuerto de Fiumicino (Antes de viajar a Buenos Aires)
He tenido la gracia de conocer Granada, y sobre todo de poder estar por primera vez en la tumba-santuario de fray Leopoldo de Alpandeire. Fui como delegado del Ministro General para acompañar a los hermanos de la Provincia de Andalucía a la clausura del año cinquentenario de la muerte de nuestro hermano de Alpandeire y cuya causa de beatificación está en plena marcha.
Entre muchísimas cosas un impacto muy grande me produjo la cantidad de gente que de distintas partes de España se acercaron el día 9 de Febrero a rendir homenaje, solicitar favores, dar gracias al Siervo de Dios que durante tantísimos años caminara las calles y los pueblos de Andalucía, y en modo particular Granada, pidiendo limosna, pero sobre todo dando lo mejor que tenía: Dios mismo en su corazón.
Hombre sencillo y de pocas letras, supo las suficientes para poder transmitir lo que le ardía en su corazón.
Quiera Dios premiar a todos los frailes que durante estos días se han "multiplicado" para poder dar alojamiento a tantos que pasamos por allí. Que esta hospitalidad sea todavía retribuida un día por la gloria de los altares de nuestro humilde hermano fray Leopoldo.


Aquí estoy junto a fr. Alfonso Ramirez, vicepostulador General
de nuestra Orden Capuchina

Aquí estamos entre hermanos y junto a
la Srta. Raquel Mena, Alcaldesa de Alpandeire, pueblo natal
de fray Leopoldo

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