Noviciado, Ocotepeque, Honduras.- En la fraternidad inter-vice-provincial del Noviciado me encontré con un verdadero clima de oración contemplativa, pobreza, vida fraterna sencilla y novicios viviendo el ritmo propio de esta etapa. Compartí con todos ellos sus sueños y deseos evangélicos por nuestra vocación capuchina. Los alenté a no bajar los brazos en el camino emprendido y a sostenerse siempre de la mano de Jesús, el Señor, que nos ha llamado a la maravillosa aventura de seguirlo por amor.
Gracias a los hermanos del equipo de formadores que me han dado ejemplo de complexión a la tarea y misión que a ellos le ha sido encomendada.
El Señor sea su premio y su corona!
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