sábado, 19 de abril de 2008

Visita Pastoral a la Vice-Provincia de República Dominicana y Haití

Beraud, Les Cayes; Häiti: Nunca imaginé que podría vivir una experiencia tan fuerte de Dios, de fraternidad, de pobreza, de total inseguridad y sentirme tan feliz y lleno de gozo.
Mi llegada a Beraud en Les Cayes, al sur de Häiti, fue con motivo de la visita pastoral a toda la Vice-Provincia de Dominicana-Häiti. Comenzamos por el extremo más nuevo de la misma apenas fundado hacía un año. Llegamos el domingo y ya nuestra primera sorpresa fue que no nos podríamos quedar esa noche en Port-au-Prince para entrevistar al día siguiente al Arzobispo pues se estaba armando una revuelta popular de grandes dimensiones. El consejo de fr. Armand, haitiano y miembro de la fraternidad fue que conociendo a su pueblo lo mejor que podíamos hacer era partir sin demora hacia el sur a Les Cayes y dirigirnos desde allí hacia Beraud donde viven los hermanos.Con no poca consternación y sorpresa así lo hicimos. Llegamos de noche, sin luz eléctrica ni de luna pero para nuestra sorpresa y alegría los otros tres hermanos nos esperaban con unas lámparas encendidas ... Cuánto sabor a Reino de Dios y frescura evangélica!
Las manifestaciones que se conocieron mundialmente por todos los medios, nos obligaron a quedarnos más días de los previstos y sin saber a ciencia cierta cuándo podríamos salir en dirección a República Dominicana. Todo este tiempo "extra" fue de verdad "extra-providencial". Caminamos cada calle y sendero, encontramos a la gente de cada lugar y comunidad donde sirven nuestros hermanos y rezamos con ellos, sobre todo con sus enfermos. Y rezamos nosotros tanto y tanto, que fue un bálsamo cada atardecer al celebrar la Eucaristía entre nosotros, en buen español, satisfactorio francés y dudoso creol (al menos de mi parte!).

De izquierda a derecha: fr. Jean Francois; fr. Carlos; fr. Armand; fr. Lorí (un poco atrás) y fr. Edwin. Ellos están haciendo realidad nuestra vocación misionera más genuinamente capuchina. Gracias por permitirme saborear un poco de toda la dulzura de haber encontrado el "tesoro" y haberlo vendido todo por comprar el campo.

Prefiero no comentar la imágenes sino dejar que los que las contemplen hagan un ejercicio de contemplación sincera y honda. Allí volví a encontrarme con Jesús que grita: Tengo sed!





En la foto de arriba me encuentro en Monte Alvernia con los postulantes de la Vice-Provincia. La foto inferior es en el Postnoviciado con todos los profesos temporales.

No hay comentarios.: