Kuala Lumpur Penang Island (Malaysia).- Siguiendo nuestro recorrido con el Ministro General para encontrar a las Conferencias de Superiores Mayores en el Este del planeta, viajamos hacia Malaysia y fuimos recibidos por el calor húmedo de Penang Island no menos caluroso que la acogida fraterna de nuestros hermanos.
Forman parte de esta conferencia las circunscripciones de Filipinas, Indonesia, Japón, Corea, Papua Nueva Guinea, Tahilandia, Nueva Zelanda y Malaysia.
Pudimos comprobar de cerca el constante crecimiento de nuestra presencia capuchina aún en zonas donde el cristianismo es una "distinguida minoría", pero que tiene la fuerza de un "tsunami" en aquellos que le han entregado su vida a Jesucristo habiendo abrazado nuestra fe por el Bautismo.

Fueron días de intensa oración personal y comunitaria, de liturgias bien preparadas y momentos de gozo e intercambio fuerte. Los hermanos nos hicieron saber su aprecio por nuestra visita y también nos presentaron con mucha sencillez y franqueza sus desafíos actuales que no son pocos.
Sobre todo en la línea de nuestra minoridad ellos descubren que nuestro carisma capuchino es una magnífica oferta en estos lugares donde por momentos el lujo desmesurado se combina con una difusa corriente cada vez más fuerte de consumismo e individualismo.

Así fuimos desgranando los temas de la animación de este sexenio: Minoridad e Itinerancia (VII° CPO); Economía fraterna y pobreza (6° CPO); Solidaridad de personal; Constituciones Capuchinas; Formación. En cada uno de ellos además de la ponencia de uno de los definidores generales y de los aportes siempre oportunos del Ministro General, escuchamos de los labios de nuestros hermanos, sus propias dificultades y logros en el camino concreto de estas circunscripciones.


Tuvimos oportunidad para gozar de una velada cultural con danzas típicas de diversas proveniencias asiáticas y no nos perdimos la invitación final a danzar con ellos. Claro los más sueltos los pueden ver en la foto superior Mark Schenk, John Antony y Sidney Machado (de izquierda a derecha de quien mira).
En su locución final nuestro hermano Mauro los invitó una vez más a reconocer la bondad de Dios y alabarlo por todos sus beneficios, así como a seguir poniendo fuerza y valentía en el anuncio de nuestra fe y en el acompañamiento a las minorías de cristianos que habitan estas tierras con, por momentos, coraje y testimonio martirial. Quiera Dios, el Padre de las misericordias, seguirles bendiciendo con vocaciones abundantes y entregadas por entero a Aquél que totalmente se nos entrega!
1 comentario:
Carlos, hermano. Te voy siguiendo en tu recorrido por el este del planeta y más allá de los que vas descubriendo y conociendo de la orden y de los hermanos que allí viven, que impresionante cuanta cultura, arte y tradiciones sin dudas milenarias... y fiel a mi estilo no puedo dejar de decirlo, que grande tus adelantes con la web!!! Abrazos, tu hermano, Diego.
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