LIMA, Perú.- Decir que hemos vivido una semana intensa parecería un lugar común al que se recurre cuando faltan las palabras, puede ser! Sin embargo la intensidad de esta semana se ha caracterizado por los encuentros personales que han marcado a cada hermano. Los encuentros entre nosotros cargados de la emotividad de las experiencias vividas entre y con los migrantes en los distintos contextos; los encuentros con las personas "migradas" por diversos motivos que en la noche del jueves nos hizo caminar por calles de tierra hasta pisar la tierrra sagrada de tantas historias ...
Ha sido una semana intensa de oración reposada, silenciosa, festiva, contemplativa: ¡qué gozo!
Ha sido una semana en la que Dios nos ha "primereado" con sus iniciativas providenciales, mostrándonos los posibles nuevos caminos a transitar en el acompañamiento de las personas en situación de migración y desplazamiento.
Las experiencias concretas de cinco hermanos nuestros muy comprometidos en esta realidad, nos han "desplazado" interiormente, no dejándonos ya más en el lugar en el que nos encontrábamos al inicio de este encuentro.
Ahora cada uno se lleva en su mochila el pequeño plan de acción como un sueño que quiere compartir con los hermanos de su circunscripción de origen, quiera Dios y quieran los hermanos hacer espacio en el corazón y en las estructuras para que los hermanos en situación de migración y desplazamiento encuentren un lugar al que puedan llamar: "mi tierra", "mi pueblo", "mi Dios".
¡Paz y Bien!
Ha sido una semana intensa de oración reposada, silenciosa, festiva, contemplativa: ¡qué gozo!
Ha sido una semana en la que Dios nos ha "primereado" con sus iniciativas providenciales, mostrándonos los posibles nuevos caminos a transitar en el acompañamiento de las personas en situación de migración y desplazamiento.
Las experiencias concretas de cinco hermanos nuestros muy comprometidos en esta realidad, nos han "desplazado" interiormente, no dejándonos ya más en el lugar en el que nos encontrábamos al inicio de este encuentro.
Ahora cada uno se lleva en su mochila el pequeño plan de acción como un sueño que quiere compartir con los hermanos de su circunscripción de origen, quiera Dios y quieran los hermanos hacer espacio en el corazón y en las estructuras para que los hermanos en situación de migración y desplazamiento encuentren un lugar al que puedan llamar: "mi tierra", "mi pueblo", "mi Dios".
¡Paz y Bien!

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