CUAUTITLÁN IZCALLI, México.- Los días 23 al 27 de Abril he desarrollado en el Instituto Santa Verónica el Curso sobre la Regla de Santa Clara para las hermanas Junioras de las Capuchinas de México (35 hermanas) y las estudiantes de Teología (21 hermanas).
En el contexto del clima marcado por los ritmos de oración propios de las hermanas, las clases se desarrollaron durante cuatro horas por la mañana y dos horas por la tarde.
Las hermanas se dividieron en grupos tomando dos capítulos de la Regla de Santa Clara por grupo. Las hermanas Junioras hicieron un trabajo de sinopsis con la Regla bulada de San Francisco, mientras que las hermanas estudiantes de Teología hicieron lo propio confrontándolas con las Constituciones de las Clarisas Capuchinas.
Las presentaciones de los trabajos fueron de gran enriquecimiento por la calidad de cada una. Las hermanas con sus propias vivencias ilustraron los temas presentados y propusieron criterios y pasos concretos para la vida cotidiana de todas a partir del estudio elaborado.
Como siempre con nuestras hermanas, he aprendido tantísimo más de lo que he podido ofrecerles.
Dios les premie tanta generosidad en la entrega de la propia vida con abundancia de nuevas vocaciones enamoradas plenamente de Jesucristo pobre y crucificado.
En el contexto del clima marcado por los ritmos de oración propios de las hermanas, las clases se desarrollaron durante cuatro horas por la mañana y dos horas por la tarde.
Las hermanas se dividieron en grupos tomando dos capítulos de la Regla de Santa Clara por grupo. Las hermanas Junioras hicieron un trabajo de sinopsis con la Regla bulada de San Francisco, mientras que las hermanas estudiantes de Teología hicieron lo propio confrontándolas con las Constituciones de las Clarisas Capuchinas.
Las presentaciones de los trabajos fueron de gran enriquecimiento por la calidad de cada una. Las hermanas con sus propias vivencias ilustraron los temas presentados y propusieron criterios y pasos concretos para la vida cotidiana de todas a partir del estudio elaborado.
Como siempre con nuestras hermanas, he aprendido tantísimo más de lo que he podido ofrecerles.
Dios les premie tanta generosidad en la entrega de la propia vida con abundancia de nuevas vocaciones enamoradas plenamente de Jesucristo pobre y crucificado.
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