Roma, Italia.- María Francisca Rubatto, la Beata fundadora de las Hermanas Capuchinas, nos convocó hoy 9 de Agosto de manera provindencial en la Casa General de las mismas hermanas. Allí celebramos su fiesta con una Eucaristía en la que participaron hermanas de diversas partes del mundo que estos días se encuentran en Roma.
La Beata Francisca Rubatto se distinguió por ser una mujer toda eucarística y toda donada a los más pobres. Sus dos tesoros, los pobres y la Eucaristía, la colocaron en el surco de la tradición más genuina de toda la Iglesia. Ella interceda por todos nosotros, y particularmente por las Hermanas Capuchinas, regalándoles la experiencia de una Fe siempre renovada y siempre en búsqueda de vivir lo más genuino de la vida consagrada. El Señor las aliente siempre a vivir una visibilidad auténtica para que donde estén cuando la gente las vea, sientan la transparencia de Dios en sus rostros, en sus gestos y en su modo de mostrarse al mundo, estando en el mundo pero sin ser del mundo. Así como lo vivió la Beata Madre Francisca, así como lo pidió Jesús en su oración al Padre.

Con la gentileza y caridad que la caracteriza la Madre Gabriella Preda, Superiora General del Instituto de las Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto nos recibió con sencillez y estima en la Casa General de la via Aldrovandi en Roma.

En el almuerzo se nos unieron los hermanos Capuchinos Stefano Baldini, Guardián de nuestra Curia General y José Miguel Jiménez, vice-procurador de la Orden.


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