
¿Quién eres tú Señor y quién soy yo?
Que esta pregunta nos acompañe no solo durante la solemnidad de nuestro Padre San Francisco sino a lo largo de nuestra vida, sabiendo que de la respuesta que demos, o nos sea dada, dependerá siempre la felicidad y la coherencia con la que vivamos nuestra vocación.
Felicidades a todos los fieles seguidores de este humilde blog.
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