Barcelona, 8 de Mayo.- Esta mañana he tenido la alegría de presidir la Eucaristía en el Santuario de la Virgen Madre de Pompeya en Barcelona, con ocasión del centenario de la fundación de esta presencia emblemática.
Desde los inicios los frailes se esforzaron por hacer patente la presencia de Dios y de la más tierna de las Madres, en lo concreto del servicio al pueblo más pobre.
A lo largo de estos 100 años la labor social y caritativa ha ido configurándose al paso del tiempo y de la historia de la sociedad catalana, hasta llegar a lo que hoy la caracteriza particularmente con el servicio y acompañamiento, junto con la promoción humana y espiritual de los inmigrantes que en toda Catalunya y de modo especial en Barcelona, se cuentas en decenas de miles.
La celebración a las 12 del mediodía ha estado muy concurrida por los fieles y los frailes de la Provincia. Ha estado excelentemente preparada en todos los detalles haciendo de la liturgia un modelo de sobriedad, buen gusto e intimidad para alabar a Dios. La discreta presencia de fr. Josep Maria en la coordinación y la música de fr. Miquel le han dado el realce justo.
El pueblo convocado ha participado con intensidad en los cantos, moniciones, lecturas, ofrendas y demás detalles.
A la distancia de más de 10 mil kilómetros he rezado a la Virgen de Pompeya, patrona de mi Provincia del Río de la Plata por todos mis hermanos, y cada uno de ellos esta mañana ha estado en mi corazón.
¡Oh Madre de Pompeya escúchanos! Escucha la Súplica que tus hijos te presentan por tu Hijo que acunas en tus brazos, acógenos también a nosotros y haznos gozar de Jesús. Amén.
Desde los inicios los frailes se esforzaron por hacer patente la presencia de Dios y de la más tierna de las Madres, en lo concreto del servicio al pueblo más pobre.
A lo largo de estos 100 años la labor social y caritativa ha ido configurándose al paso del tiempo y de la historia de la sociedad catalana, hasta llegar a lo que hoy la caracteriza particularmente con el servicio y acompañamiento, junto con la promoción humana y espiritual de los inmigrantes que en toda Catalunya y de modo especial en Barcelona, se cuentas en decenas de miles.
La celebración a las 12 del mediodía ha estado muy concurrida por los fieles y los frailes de la Provincia. Ha estado excelentemente preparada en todos los detalles haciendo de la liturgia un modelo de sobriedad, buen gusto e intimidad para alabar a Dios. La discreta presencia de fr. Josep Maria en la coordinación y la música de fr. Miquel le han dado el realce justo.
El pueblo convocado ha participado con intensidad en los cantos, moniciones, lecturas, ofrendas y demás detalles.
A la distancia de más de 10 mil kilómetros he rezado a la Virgen de Pompeya, patrona de mi Provincia del Río de la Plata por todos mis hermanos, y cada uno de ellos esta mañana ha estado en mi corazón.
¡Oh Madre de Pompeya escúchanos! Escucha la Súplica que tus hijos te presentan por tu Hijo que acunas en tus brazos, acógenos también a nosotros y haznos gozar de Jesús. Amén.
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