sábado, 26 de marzo de 2011

Noviciado común de Tabio-Colombia

BOGOTÁ, Colombia.- Del 22 al 26 de Marzo he visitado el noviciado de Tabio en Colombia, común de las circunscripciones de Ecuador, Colombia y Venezuela. El mismo se inició el 11 de Agosto de 2010, después que los respectivos ministros firmaran un Contrato de intención para crearlo.
En esta ocasión se ha tratado de hacer un alto en el camino para evaluar el proceso del mismo. Estuvieron presentes los Ministros de Ecuador (fr. Adalberto), de Venezuela (fr. Ernesto) y de Colombia (fr. Evaristo). Con ellos nos detuvimos a analizar la puesta en marcha del Noviciado así como también las posibilidades y dificultades surgidas durante estos meses. Se llegó a aprobar entonces la puesta en marcha de un Reglamento que ponga en claro las "reglas del juego fraterno" en todo lo concerniente a esta etapa delicada y hermosa de nuestra formación capuchina. Simultáneamente hice la visita pastoral a cada hermano del Noviciado, esto es, los cuatro profesos de la fraternidad formadora y los seis novicios presentes. Con ellos además mantuve una reunión por grupos evaluando el proceso recorrido hasta ahora.
También cabe destacar que estuvieron presentes los tres maestros de Postulantado de las tres circunscripciones que intervienen en el Noviciado común. Ellos hicieron un gran trabajo poniendo en común los tres programas de Postulantados respectivos y haciendo un primer borrador de programa común para los tres postulantados salvando las peculiaridades culturales. Esto en vistas a favorecer todavía más la coherencia formativa y el proceso de continuidad que mira al bien de los formandos.
Incluso los mismos formadores de Postulantado han elaborado el programa de dos meses de integración previa al Noviciado de los candidatos para la próxima edición. Los jóvenes serán recibidos en la fraternidad de Pasto en Colombia donde transcurrirán casi todo el tiempo del pre-noviciado, intercalando una etapa en Ecuador con una particular experiencia de itinerancia junto a los formadores y a todos los formandos de esa Viceprovincia.


El último día lo dedicamos a evaluar el proceso realizado durante esta semana en la que se trabajó por áreas y etapas de modo simultáneo y en red intercambiando las experiencias, enriqueciendo de esa manera el trabajo y la vida de todos.
Debo confesar que regresaré a Roma llevándole al Ministro General una noticia de alegría y consuelo, después de haber tocado de cerca y con mis propias manos la realidad de estas circunscripciones de América Latina, que como otras antes, han hecho la opción del trabajo común como signo de nuestra fraternidad universal. Con claridad han manifestado que somos todos hermanos de una misma Orden que se encarna en realidades culturales y geográficas particulares y que esta experiencia es una riqueza de la que no piensan dar ningún paso atrás. Dios bendiga este empeño y enseñe a otros a una similar apertura fraterna. Paz y Bien!

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