ROMA, Italia.- ¡La noche es tiempo de salvación! Pero cuántos contrastes en esta noche Santa de Resurrección!
El maestro que había compartido el pan y el vino de la amistad con los discípulos ha tenido que soportar la hiel de la deslealtad, de la infidelidad, de la traición ...
De hecho, Judas, después de haber recibido el bocado de pan de manos de Jesús, salió y era de noche. Pedro, junto al fuego en el patio escucha el canto del gallo cuando ha terminado de renegar del maestro por tres veces, y saliendo a la oscuridad de la noche lloró amargamente. Los demás, muertos de miedo escaparon.
Se hizo oscuridad para todos ... y esta oscuridad fue la atmósfera perfecta para engendrar el miedo ... en la oscuridad del miedo la inteligencia se ofusca y no queda más espacio para la esperanza.
¡La noche es tiempo de salvación! Pero también nosotros por tantos motivos diversos caminamos en la noche. ¡Cuántas contradicciones hay dentro de nosotros! ¡Cuántas incertezas y confusiones alrededor nuestro! ¿Cómo soportar una existencia vivida entre la duda y el miedo? ¿Cómo entender un mundo donde las guerras y revoluciones se apoderan de la realidad? ¿Cómo tolerar un mundo donde la fuerza de las armas se impone como único criterio de verdad? ¿Cómo vivir en un mundo donde la justicia tiene un precio establecido que hay que pagar? ¿Cómo hacerse el distraido cuando las catástrofes naturales ponen en duda la providencia de Dios? ¿Cómo no sentir amargura por los niños abortados o los ancianos abandonados en depósitos para trastos viejos? ¿Cómo tener misericordia con los "consagrados" que se han manchado con crímenes abominables?
Nuestro mundo da miedo! Pero no podemos huir pretendiendo que ninguna de estas realidades existan, simplemente porque no nos tocan!
El miedo tenemos que escrutarlo. El miedo a la oscuridad tenemos que enfrentarlo y examinarlo!
El miedo del sepulcro oscuro, atrajo la presencia de las mujeres que buscaban al amado maestro y amigo. Se arriesgaron en la noche a emprender el camino oscuro que lleva al sepulcro y en medio de las tinieblas fueron encontradas por la Luz.
La conciencia del sepulcro vacío es la fuente de la fe.
La esperanza está fundada en una tumba vacía donde todavía se puede respirar el perfume del Amor hecho donación. Ese amor que es un sepulcro oscuro y que nos hace mirar nuestros propios sepulcros a la espera de la luz del Resucitado.
Escrutar en la oscuridad del propio yo con todas sus contradicciones; escrutar la oscuridad del mundo y también la oscuridad de Dios, es nuestra tarea y misión.
El camino de Cristo atraviesa siempre el sepulcro de la humanidad en camino.
Escrutar en la espera de Su Presencia pone en evidencia ante nuestros ojos a Aquél que se encuentra más allá de la oscuridad de la noche. Por eso la noche es tiempo de salvación, porque en la noche del sepulcro de nuestra existencia el Señor nuevamente ha Resucitado!
Felices Pascuas para todos!
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